Aunque su preparación sea simple y rápida, su importancia es tan grande que tenemos que seguir varios trucos para obtener unas claras a punto de nieve esponjosas y firmes, fundamentales para la elaboración de cualquier pastel.
En este simple proceso está la clave de nuestro éxito culinário.
En primer lugar, tenemos que usar huevos frescos (dentro de la validad) y separar cuidadosamente la yema de la clara, porque no puede haber resto de yema en la mezcla.
En segundo lugar, tenemos que utilizar un bol totalmente limpio y seco.
En tercer lugar, añadir una taza de azúcar glass por cada clara de huevo y el jugo de un limón.
En cuarto lugar, tenemos que batir con una pizca de sal, fundamental para que el punto de nieve salga firme y siempre con movimientos de abajo a arriba, nunca horizontal.
Por último, y para saber que las claras están bien montadas, le damos la vuelta al bol y si no cae, entonces están listas.
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